miércoles, 30 de noviembre de 2011

Y aquí estoy.





Y me asomo, ahí en la azotea, sólos, yo y el frío. Nos hacemos compañía... yo le doy humo, y el me enfría. Miro hacia arriba y las veo brillar, las estrellas, y las veo pasar, las nubes.
Pienso.
¿Qué pienso?
Que estoy pensando dentro de un pensamiento.
¿Es eso posible?
No lo sé, pero lo pienso.
Veo una estrella fugaz, dura un segundo, me hace pensar, mi vida es como ella, y yo aquí, preocupándome y creyendo que estoy sufriendo.
Le doy humo.
Veo las ventanas de los vecinos, y pienso, están ahí, viviendo, cerca de mí, escucharían mi gritar.
Le doy fuego, y luego más humo.
Grito, grito lo más fuerte que puedo, las luces se encienden, y se abren las ventanas, todos alarmados por el grito, por algo nuevo, por algo que no esperaban.
Me río.
Le doy humo.
Pienso, estamos todos condenados a la muerte.
Le doy más humo.
Viviré como me dé la real gana, sin ataduras de la sociedad, conmigo, y con quienes quieran entrar.
Le doy más humo.

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