jueves, 18 de noviembre de 2010

Naturaleza Humana

ablante 1-¡Hola! ¿Qué tal estás hoy?
ablante 2-Hola, no muy bien la verdad.
ablante 1-¿Y eso? ¿Por qué?
ablante 2-He tenido un día horrible, y todavía me quedan dos exámenes por hacer.
ablante 1-Bueno, si te sirve de consuelo yo suspendí esos dos exámenes y creo que los demás también.
ablante 2-Jajaja.




Ante todo ése diálogo, me gustaría saber por qué las personas recibimos satisfacción propia al saber de los males ajenos aún peores.
Por qué el ablante 2 se siente mejor cuando su amigo ablante 1 le dice que lleva un día peor.
¿No debería sentirse el ablante 1 aún peor al saber que su amigo ablante 2 está mal?
Ésa es una respuesta que todos conocemos, pero que nunca diremos.

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